Queridos seres humanos y sufridores de este post. Estoy estresado en el trabajo, estamos terminando el proyecto y no veo la luz al final del túnel. No doy abasto. ¿A cuántos de vosotros os suena esto? Supongo que a muchos. Plazos de entrega, finales de periodos de ejecución, tesis, etc, y por supuesto el post mensual.
Hasta aquí hemos llegado, y resulta que he revisado mi contrato y no, señores y señoras, no. A mi no me pagan por pensar. Y la verdad es que nos encanta buscarnos líos, por lo menos a unos cuantos. Y nos ponemos a opinar o a ayudar, o como dicen acá en El Salvador a ser metiches (entrometidos) y nos complicamos la vida. Y luego resulta que para qué.
Tengo un amigo que un día me explico su teoría sobre la alternancia de capacidades en los puestos de trabajo. Os cuento. Según él, y yo comparto, se pueden identificar dos grandes tipos de personas en el trabajo, los que son normales y trabajan (véase también dundo o tonto trabajador) y los vividores, (y seguro que vosotros conocéis a unos cuantos de estos especimenes). Pues bien, estos tipos raramente coinciden en un mismo nivel, sino que se estratifican (es que el post es de geología y me obligan a poner referencias, lo siento). Es decir se da una alternancia entre que los jefes son unos currelas, trabajadores y aplicados y los subordinados son los vividores. O se da la situación contraria, los técnicos son los que ponen el trabajo y los jefes se apuntan los méritos. (Aprovecho para mandar saludos a mi querida, amada y respetada jefa que no cumple con las características del caso, pero saltándome un par de peldaños quiero felicitar al presidente de mi institución por adaptarse tan bien al papel y validar la teoría).
Además, como suele ser lógico, cuando unos se retiran, pasan al siguiente nivel los que los preceden y se vuelve a empezar de nuevo, perpetuando el sistema en el tiempo. Independientemente de en que posición estén los trabajadores y los vividores.
Así que en estos tiempos de crisis, donde unos cuantos manipuladores aprovechan para meternos con calzador algunas medidas que en condiciones normales no podrían, por la simple razón de que nos buscábamos otra cosa y ahora sólo hay lo que hay, es tiempo de recordar la fortaleza de la palabra NO. (Ver cita)
Tengo un amigo que un día me explico su teoría sobre la alternancia de capacidades en los puestos de trabajo. Os cuento. Según él, y yo comparto, se pueden identificar dos grandes tipos de personas en el trabajo, los que son normales y trabajan (véase también dundo o tonto trabajador) y los vividores, (y seguro que vosotros conocéis a unos cuantos de estos especimenes). Pues bien, estos tipos raramente coinciden en un mismo nivel, sino que se estratifican (es que el post es de geología y me obligan a poner referencias, lo siento). Es decir se da una alternancia entre que los jefes son unos currelas, trabajadores y aplicados y los subordinados son los vividores. O se da la situación contraria, los técnicos son los que ponen el trabajo y los jefes se apuntan los méritos. (Aprovecho para mandar saludos a mi querida, amada y respetada jefa que no cumple con las características del caso, pero saltándome un par de peldaños quiero felicitar al presidente de mi institución por adaptarse tan bien al papel y validar la teoría).
Además, como suele ser lógico, cuando unos se retiran, pasan al siguiente nivel los que los preceden y se vuelve a empezar de nuevo, perpetuando el sistema en el tiempo. Independientemente de en que posición estén los trabajadores y los vividores.
Así que en estos tiempos de crisis, donde unos cuantos manipuladores aprovechan para meternos con calzador algunas medidas que en condiciones normales no podrían, por la simple razón de que nos buscábamos otra cosa y ahora sólo hay lo que hay, es tiempo de recordar la fortaleza de la palabra NO. (Ver cita)
“Dime que no entiendes de la palabra NO”.
U otra frase de mis preferidas:
“¿Tú sabes contar? Pues si sabes contar NO cuentes conmigo”
Por hoy, no mucho más, el trabajo me reclama, las obligaciones me agobian y todavía no me he aplicado el cuento. Ya os contaré en próximos post como acabamos el proyecto. Pero mal, porque ya sabéis, “a mi no me pagan por pensar”.
Posdata: Como hoy no tocan fotos, y escribiendo el encabezado me ha venido a la cabeza, una recomendación literaria para aquellos que no lo hayan leído, El Túnel de Ernesto Sábato. Os dejo una de las frases más célebres de la novela.
Posdata: Como hoy no tocan fotos, y escribiendo el encabezado me ha venido a la cabeza, una recomendación literaria para aquellos que no lo hayan leído, El Túnel de Ernesto Sábato. Os dejo una de las frases más célebres de la novela.
“...y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.”

3 comentarios:
Menos mal que has puesto la referencia de la estratificación. Si no pensaría que esto es el blog de psicología.com XD
Serìa bueno que describieras a tu bella jefa, para ver en que categorìa entra ella, de personalidades raras o normales....
Esa parte la dejas en puntos suspensivos
Carles: es trabajar por y en la geologìa, desde una mirada de la psicologia.
Publicar un comentario en la entrada